EL CHACAL KYOSUKE

EL CHACAL KYOSUKE
La Esencia del Atiy

martes, 6 de abril de 2021

Devenir de un encuentro...

 En muchos momentos siempre he estado con mi guitarra quizás en instantes trilces mientras divagaba en algún sendero de mi laberinto mental que guardaba recuerdos de diversas personas y experiencias... las perdía o las olvidaba o solamente quedaban ahí guardadas para en algún momento recobrarlas, y darles un sentido diferente...

Porque las heridas y las gotas de sangre forman parte de mí, y eso nunca cambiará... y me alegro de eso siempre. Nunca perdí la maldita sonrisa risueña de siempre.


Quizás.. pensar que todo se puede sea un punto de quiebre de aprender algo mas que no se pueda alcanzar o rasgar el pequeño velo de la imposibilidad... mis razonamientos son tan lentos y complejos que se enriedan en si mismos.. jaja. quisiera poder analizar lo que pasara de ahora en adelante..

quizás pudiera generar una red neuronal para los posibles casos si hago algo que pienso que puede ser bueno o malo... no lo se.. pero como saber si la manera de actuar es la correcta.. muchas veces he perdido lo mas importante de mi vida por intentar ser prudente, irónica ironía en verdad, quizás debí actuar al revés , tal vez los resultados hubieran sido mas favorables... jajaja.
quien sabe... aun recuerdo tantas formas de expresar una imposibilidad lejana de la realidad, pero interesante al fin al cabo. no se pudiera decir lo sucedido en cada segundo dentro de mi torpe razonamiento y corazón. Sigo pensando sobre lo que quiero realizar desde lo mas profundo de mi corazón... en este camino tan divergente sobre la vida que debo recorrer..
quiero decir basta por un momento parar dejar de lado lo que debería hacer....


Quizas volver a leer una Nota que escribi muchos años atras, me hace pensar en el dia de hoy sobre mi vida... tal vez quisiera formular alguna idea o construccion para ocultar el verdadero sentimiento que podria pasar en realidad en mi mente caotica que no tiene algun orden aparente...


 

Era una mañana tranquila donde tenía que ir a la universidad, tenía que presentar trabajos y tareas las cuales no había terminado del todo. Ir a la universidad era un gran alivio para pensar y reflexionar sobre la vida, quién diría que estaba obligado a exponer ante una profesora, en cuanto iba de mañana  a las 10 a.m. en el ómnibus, mientras leía algo en el medio de transporte, un libro que no tenía que ver con mis cursos, se interrumpe la música que va emitiendo mi celular por los audífonos, respondo la llamada, y por las cuestiones del destino o de la dicha, o quién sabe de la desdicha era una persona que no había sabido nada de ella hace tiempo, aproximadamente unos ocho meses, sin ningún tipo de comunicación, por lo cual me sorprende y no  pude ocultar mi asombro. En eso, lo único que me dice, “te espero en el último lugar que nos vimos dentro de una hora”, y termina la llamada.

Era muy curioso que solamente me diga eso, ni siquiera un saludo o una despedida, solamente ese mensaje por lo cual ella sabía que yo iría a su encuentro no importara lo que tenga que hacer, me conocía bien o mejor dicho me conoce muy bien al menos para las respuestas a sus preguntas. En eso, baje del carro para tomar otra e ir al encuentro de la persona que se había vuelto un fantasma en mi vida actual, las últimas palabras fueron un adiós en forma virtual. Llegada la hora, me senté en el lugar donde habíamos conversado la última vez, pasaron diez minutos hasta que ella llego…

Al verla quería acercarme para saludarla, pero algo me impedía acercarme… la salude a la distancia con una sonrisa entrecortada, ella me ve me sonríe y deja caer una lagrima, y solamente se sienta, guarda silencio, pensaba dentro de mí que debería preguntarle cómo está, en eso me iba a dirigir decirle algo cuando ella me corta y me dice…

Lo siento, perdóname… y echa a llorar en aquel lugar, para lo cual le respondo: no tienes que disculparte de nada, ella me interpela expresando: ¿Por qué eres así? a lo que respondí: no lo sé, así soy yo. Pero dime qué ha pasado porque no creo que sea algo tan grave para que me hayas llamado, debe ser algo muy delicado.

Ella solamente me dijo: no has cambiado en este tiempo, sigues siendo él mismo de siempre, risueño y alegre, que se preocupa por mí en todo momento, aunque yo no lo merezca.

No entendía, pero relacionaba algo con su enamorado, a lo cual le pregunte: ¿Qué ha pasado con él? Solamente ella guardo silencio. No entendía lo que sentía o lo que percibía en ella.

Ella me contesto: no losé, se ha alejado de mí. Solamente eso. Al momento le respondí: no lo creo, algo más ha pasado para que me hayas llamado y me hayas citado de una manera tan urgente. Cuéntame que ha pasado en verdad pues algo más profundo que una sola ruptura sentimental…

No puedo ser que me aun me conozcas como antes, aunque haya pasado tiempo me sigues viendo como antes, sabes, ¿Qué es lo que piensas? Sé que percibes en mi interior, dime ¿Qué es lo que percibes? Me dijo solloza.

Bueno, percibo que en tu interior late dos corazones, le respondí.

 

Al terminar de decir esa oración, ella dejo caer lágrimas, la señorita de la juguería se acercó para preguntarnos si todo estaba bien, a lo que le respondí, sí señorita, gracias por preocupación. Después de eso, le dije: vamos a otro lugar a conversar pues al parecer, he acertado y este no es lugar para conversar de ese tema teniendo en cuenta el estado en que estás, vamos.

Salimos los dos de la juguería, después de pagar el jugo que habíamos pedido pero que no habíamos tomado ni una gota; fuimos caminando hacia el parque para poder conversar más tranquilos, el lugar donde alguna vez le prometí enseñarle la percepción del corazón…

Ella me comenzó a contar lo sucedido…

Su mamá no quería saber nada de la criatura que llevaba dentro, se sentía decepcionada y golpeada por segunda vez en su corazón, el padre de la criatura había negado la paternidad, y se había alejado de ella, y no quería saber nada de ella, todas las personas que estaban a su lado al parecer le habían dado la espalda, solamente ella veía un problema: el bebe que llevaba dentro.

Ella acotó, sabes quiero que me ayudes…

Le respondí, dime en que deseas que te ayude…

Exclamó: ¡acompáñame al médico para terminar con esto!

No podía creer lo que me daba a entender, cuando me dijo eso, pensé que ya no era la misma chica que había conocido años atrás, aunque había percibido que había cambiado su forma de ser y de ver la vida, pero nunca pensé que hasta ese extremo…

Refuté: NO puedo. No puedo ser cómplice de un asesinato. Diría lo siento, pero es algo que no me arrepiento de decirlo. No puedo. Pero si quieres mi opinión te la daré, aunque no me la hayas pedido.

Tú sabes bien lo que pienso de ese acto, si algo te acuerdas de cómo soy, deberías saberlo… una sola expresión tengo sobre ese acto injustificable sobre todo cuando solo hay una culpable y la persona que llevas dentro no la es, como lo estás pensando. Sabes bien que es un ASESINATO, matarías a tu propio hijo solamente porque tienes miedo de lo que pasara mañana, no lo sé, pero estoy desacuerdo con eso…

Había pasado dos horas conversando sobre al Aborto, la vida, la familia, la dignidad, la responsabilidad, la conciencia; tantas cosas, después de todo el corazón de ella estaba llorando, su mente tenía dudas, su ser estaba confundida. No podía dejarla sola.

Está bien, no haré lo que pensaba porque tienes razón, a veces pienso que siempre has tenido razón cuando conversábamos, a veces no quería creerlo, pero la tienes una vez más, lo siento por decírtelo. Pero en parte, se cómo piensas y algo me hizo llamarte a ti en vez de otra persona, no sé por qué…

Las cosas pasan por algo… le respondí.

 

Pasaban los meses, y ella seguía manteniendo su palabra de seguir adelante con la criatura que llevaba dentro, la apoyaba en lo que podía, la acompañaba a los chequeos; su mamá la apoyaba hasta que dé a luz, después de eso ella estaría sola.

Y sin darse cuenta haya había pasado ocho meses, se estaba dentro el tiempo de dar a luz, ella me dijo que la acompañara en el parto debido que había estado con ella durante todo este tiempo, además no había nadie más que quería saber sobre la bebita que llevaba dentro, ya sabíamos que sería una niña.

Al entrar a la sala de partos, tenía que esperar que todo salga bien, después de un momento me invitaron a pasar a la sala, pasando las formalidades respectivas de higiene. Estaba dentro de la sala, no podía creerlo en verdad, vería por primera vez un parto, siempre pensaba que sería el parto de mi esposa esperando a mi primer hijito; pero al parecer no fue así. El parto había comenzado no se presentaba alguna complicación, hasta que un momento una enfermera me invito a salir para comunicarme algo…

Señor, ha surgido una complicación durante el parto, al parecer como ella es primeriza no ha soportado, y tenía una herida que no se había detectado. Me dijo la enfermera.

Entonces ¿Qué pasará? Explíqueme por favor, respondí.

Lastimosamente, ella quedará delicada después del parto, después del parto la llevaremos a cuidados intermedios para ver su situación, no se preocupe. Me acotó.

De acuerdo, le respondí.

Había pasado el parto, me permitieron volver a ingresar a la sala, y la vi a ella, no podía creer el momento más feliz para una mujer, al menos eso pienso yo, la saludé y la felicité; aunque ella percibía en cierto modo algo de nostalgia y de culpa por lo que quería hacer, y ahora verla en sus brazos hizo que cayera algunas lágrimas en eso solamente me acerque y le di un beso en la frente, y a la bebita también en su frente.

Me retire, para dejarlas solas… en cuento la enfermera me dijo: ¿Cómo se llamará la niñita?

Le respondí: su nombre será...le preguntaré a su mamá primero para confirmarle…

En eso me acerco a ella, y le pregunto cómo se llamará la bebita, y ella me responde: el nombre que habíamos conversado, está bien así.

Lo cual, al salir, a la enfermera le dije: se llamará: MARIA SOLANIA DEL PILAR.

De acuerdo señor, por favor, firme la partida de nacimiento de la niñita, para que quede todo en norma. Luego tramitará en la municipalidad.

Señorita, espere… pero luego me detuve para decirle: nada señorita.

Al final, la bebita tenía mi apellido y el de su mamá.

Había pasado alrededor de veinte minutos, y en eso, la misma enfermera me llama a parte, y me dice: lo lamento mucho, mi sentido pésame señor.

 

¿Qué ha pasado, señorita? ¡Dígame!

Su esposa, ha fallecido mientras iba a la otra sala. Lo siento.

No podía creerlo, la bebita, María, quedaba huérfana… su padre la había abandonado antes de nacer, y ahora su mama había fallecido después de parto. Ahora, era la única persona que tenía al lado.

Después que pasara el tiempo adecuado, la enfermera me la entrego, dándome de nuevo el pésame por la pérdida de mi esposa, ella no sabía que no éramos esposos, solamente amigos. Gracias señorita.

Ahora empezaba otro camino que recorrer, no sabía cuál sendero tomar ahora…

Tenía en brazos a María Solania del Pilar, la hija de ella, y ante la ley yo era el padre. No soy su pariente de sangre, lo cual decidí, llevarla a conocer a su abuela materna.

Fui a la casa de la señora, nunca antes había ido a su casa sobre todo a buscar a la mama de ella, pero tenía un motivo para ir. Al tocar la puerta, tenía miedo, qué me dirá.

Abrió la señora, que conocía por foto, me saludo y me pregunto quién era.

Lo que respondí: soy amigo de su hija, y ella es su nieta…

No dejo que terminara de hablar y me cerró la puerta, toqué de nuevo y le dije, lo que había sucedido afuera de su casa. Después que le di la mala noticia, me abrió la puerta y me dijo: gracias por decírmelo, lloraría por ella, pero ella dejo de ser mi hija.

Así que ella no es mi nieta...

Señora, respondí.

Por favor, retírese. No quiero verlo, por favor.

De acuerdo, señora. Disculpe la molestia. Respondí.

Ahora empezaba, mi recorrido a conversar con otra mamá. La cual era mi mamá.

Mi mamá no quería saber de niños hasta que sea profesional, y este trabajando en mi profesión, pero sobre todo que sea una persona madura.

Estaba consciente que no era una persona muy madura, y que estaba estudiando aún. Pero en cierto modo, no era mi culpa.

Al acercarme a mi mamá, con la bebita en manos. Mi mamá pensó lo peor, o lo lógico para razonar al llegar a la casa con una bebita en brazos. Me regaño y me grito, no podía decir nada antes que ella acabara de hablar, habiendo terminado, comencé a explicarle todo lo sucedido, y en la situación que me encontraba.

Era la primera vez que le contaba a mi mama sobre la relación con una chica, era una relación amical, con todos los detalles. Mi mamá me preguntó: ¿Qué harás?

No sé mamá, una parte de mi quiere criarla como mi propia hija, pues es la hija de mi mejor amiga, la chica la cual me enamoré; por otra parte, darle en adopción sería lo más conveniente pues no estoy en la mejor situación emocional, laboral, social para darle lo que una bebita necesita; sigo en la universidad, trabajo en cachuelos, no soy lo suficientemente maduro para criarla.

Habiendo terminado de explicar eso, suena el teléfono de una persona que esperaba su llamada, estábamos por el mes de diciembre, finalizando los estudios de pregrado, en eso, un profesor me llama para decirme que tiene una beca integral en el extranjero, y que tenía que dar respuesta la última semana de diciembre para que se inicie el trámite de viaje y aceptación. No podía creerlo, había sido invitado a aceptar una beca integral, pero algo en mi estaba turbado, la bebita, mi profesión, la bebita, mis estudios, la bebita, mi desarrollo profesional y personal, la bebita, mi dedicación…

Mi mamá me dijo: vez, tienes una beca integral… lo más sensato sería darla en una cada de adopción donde la cuidarán, y estará bien…

¡NO! – exclame; no puedo hacerlo… déjame pensarlo bien, por favor.

Después de eso, me fui a visitar a un amigo, el cual guardaba un secreto que tarde o temprano debería ser revelado, al llegar a su casa, lo salude y lo abrace, no sabía porque de mi impulso de hacerlo, me sentía culpable pero tranquilo.

¿Qué ha pasado? – me dijo él.

Ha pasado muchas cosas, las cuales le he estado ocultando pensando que todo estaría bien, pero al parecer no ha sido así, mis caminos no son los caminos de DIOS…

Pequeño, tengo que decirte algo, que te alegrará al parecer o te hará reflexionar aún más, me dijo mi amigo.

Dígame padre – respondí

Monseñor ha aceptado tu petición para regresar al Seminario, y ha discernido que sería conveniente enviarte a Roma para formarte ahí, ahora es tu decisión final pues se cuánto has orado y esperado esto, también sé que te has ido formando en la universidad sin ninguna dificultad. Esperare tu respuesta después de la Navidad, ora mucho ahora, para que disciernas con el corazón ante DIOS.

Ahora dime, qué querías decirme. – terminó de hablarme el padre.

Y ahora con esta proposición era aún más doliente contar la historia que estaba pasando, pero le conté todo, con detalles y sentimientos, al terminar de escucharme solamente me miro, y me dijo: haz lo que tu creas que es correcto, ahora más que nunca ora mucho a DIOS para que ayude a discernir lo mejor.

Después de escuchar eso, me retire un momento al Santísimo que estaba en la casa parroquial, y sin darme cuenta me quede alrededor de dos horas.

Me despedí del padre, fui directo a mi casa para ver a la bebita, y a discernir el camino que tomaría de ahora en adelante…

Sueño en un horizonte incierto

 

Aquella tarde donde todo se había vuelto de un aroma primaveral donde la calidez del ambiente era contagiante al cuerpo que estaba en un invierno estacional, el pequeño corazón seguía latiendo cada vez más rápido y algunas veces lento, contemplaba el mar desde un balcón o tal vez un mirador, a veces él se preguntaba para reflexionar sobre lo qué hacía en ese lugar y cómo ese lugar influía en su misma alma de amante.

Minutos antes de llegar al lugar de sus más grandes meditaciones del corazón, recibió un mensaje de la mujer que le robaba el sueño, le quitaba el aire para vivir en calma, no existía nada como su sonrisa decía diariamente a sus amistades, sus ojos eran tan dulces que no importara lo malo que hubiera sido el día con tan solo contemplarlos bastaba para olvidar las penumbras y el sufrimiento causado en el interior de un corazón doliente y un alma en pena que él mismo se consideraba al reflexionar sobre su vida o tal vez de su forma de vivir tan peculiar y lleno de esperanza.

Un mensaje que solo tenía pocas palabras, cinco palabras para ser exacto: NO IRÉ, LO SIENTO, ADIÓS. Lo cual al terminar de leerlo le causó una gran extrañeza debido que ella nunca había escrito de esa manera, nunca se había expresado ni en las peores peleas que habían tenido los dos en un pasado juntos, fue en verdad algo que nunca había pensado que sucedería sobre todo en el día donde se conocieron, en el día que comenzaron a compartir un ideal juntos, el día donde expresaron su verdad ante el otro, el día que empezaron a ser más que amigos…

Era el día en el cual conversarían sobre el siguiente paso tan buscado por ambos, era el día cuando realizarían la promesa sobre lo que iniciaron un mismo día que ahora estaba viviendo…

No entendía los motivos de aquella decisión, o tal vez se estaba complicando mucho con respecto al mensaje de texto, en ocasiones anteriores al menos llamaba media hora antes para cancelar y/o justificarse, qué habrá ocurrido se preguntaba y se cuestionaba; el paisaje era el mismo de siempre, nada había cambiado, quizás los árboles que dejaban caer hojas de diferente color debido a la estación del año, o algunas flores que ya habían brotado en el jardín.

Bueno, bueno… exclamó para sí, fue caminando al árbol que lo acompañaba en momentos de reflexión, se sentaba al costado del árbol recostado en su tronco ya senil de tantos años de contemplación de los amaneceres y de los ocasos que sucedían en el día a día. Era un momento tan especial para él pues le permitía ver el mar, observar el cielo, pero sobre todo contemplar el ocaso del día, cuando el sol descendía despidiéndose del día que lo vio nacer una vez más. Había pasado una hora desde que había leído el mensaje, una hora de reflexión sobre su vida y la de ella al lado suyo. Tal vez, quizás, no era el indicado para ella y solamente decidió marcharse de esta manera para no sufrir y que no sufra yo. Después de suspirar cogió una pequeña piedra y dejó caer una lágrima en ella; al instante contempló el ocaso que se desvanecía en el horizonte, y la tiró con todas sus fuerzas…

Inclinó la cabeza para descansar y dejar de pensar en tantas cosas que le venían a la mente, a la memoria; cuando de pronto sintió una brisa que bordeaba su cuello; era una mano que tocaba su hombro, y le decía tiernamente: ACEPTO.